miércoles, 26 de junio de 2013

Erase una noche lóbrega, muy lóbrega, en la que el capitán de un barco le decía al grumete:

Cap.: Grumete, que haces en la bodega?
Gru.: Nada mi capitán.
Cap.: Y tu amigo, que es lo que está haciendo tu amigo?
Amg.: Ayudando al grumete, mi Capitán.

Algo entre las opción 2 y 3, la opinión de la gente es muy útil, pero hay que ser muy flexible, sensible a los cambios y anticiparse para minimizar al máximo el impacto.

Yo, particularmente, creo que algo como esto es necesario, antes de que ya no tengamos capacidad de reacción. Otra cosa es que, como millones, me encuentro atado de pies y manos y no puedo aportar lo que me gustaría en este frente. Creo que con una buena estrategia no hay objetivo que se resista pero por contra creo que algunos sectores de los más dañinos para la democracia real están fuertemente consolidados, teniendo a su servicio instrumentos muy valiosos y potentes. Educación y buena información puede ayudar a vencer los tópicos que fomentan los enemigos de la libertad y que hacen que a veces la ignorancia les apoye como un aliado fácil de manejar. Gracias por la ayuda, yo lo creo posible y necesito un mundo mejor.

La historia comienza así:
Cuando la vida deja de sorprendernos
es por que hemos dejado de
buscar emociones nuevas.
A una de las mejores personas
que he conocido, Terrón.





Quiero expresar mi agradecimiento a
todas aquellas personas que con sus
pequeñas historias han permitido
que yo pueda escribir este libro.

No hay comentarios: